Es mitad de julio y piensas que tu dinero no te llega para casi nada. Piensas que deberías cobrar más...

Y la verdad es que, la mayoría de las veces, el problema no es tu sueldo: es no saber realmente en qué se te va el dinero.

La buena noticia es que ahorrar 200€ al mes (o un 20% de tu sueldo) no es difícil. Te contamos cómo, en 4 pasos.

Paso 1: Descubre en qué se te va el dinero de verdad

Muchas personas creen que conocen sus gastos mensuales, pero rara vez revisan de verdad los movimientos de su cuenta.

Y cuando lo hacen, aparecen las sorpresas:

  • Suscripciones que se acumulan: Netflix, Spotify, Amazon, Claude...

  • Cuidado personal muy elevado: uñas, peluquería, skincare...

  • Pedidos a domicilio que se repiten semana tras semana

  • Compras online de tendencias que ni te gustan

  • Caprichos o gastos hormiga que ni notas

👉 Revisa los movimientos de tus últimos dos meses. 20 minutos. Sin excusas.

Paso 2: Clasifica tus gastos en 2 categorías

Nada de hojas de cálculo imposibles. Solo dos columnas:

Imprescindibles: Alquiler o hipoteca, luz, agua, comida, transporte

Prescindibles: Suscripciones, caprichos, pedidos, compras impulsivas

Cuando lo veas todo separado, sabrás exactamente dónde tienes margen de mejora.

Paso 3: Dale la vuelta a la fórmula

Casi todo el mundo lo plantea así: gasta primero, ahorra lo que sobra. Y nunca sobra nada.

La fórmula correcta es:

Ingresos − Ahorro = Gastos

Un ejemplo:

  • Sueldo: 2.300€

  • Ahorro: 200€

  • Resto: 2.100€ para vivir

Haz una transferencia a tu cuenta de ahorro el primer día del mes. Así, el ahorro no es una opción. Es un hecho.

Paso 4: 

¿Quieres ir un paso más allá? La regla del 60/20/20

Si quieres aumentar tu ahorro, reparte así tu sueldo:

  • 60% para gastos imprescindibles

  • 20% para gastos sin remordimientos

  • 20% para ahorro y/o inversión

Con un sueldo de 2.300€ al mes, quedaría así:

  • 1.380€ para los imprescindibles

  • 460€ para gastos sin remordimientos

  • 460€ para ahorro o inversión

Y ahora que llega el verano... ¿cómo mantienes este ahorro?

El verano es el momento en el que más planes de ahorro se rompen: vacaciones, terrazas, escapadas, helados... Y en septiembre, vuelta a empezar desde cero.

Para que este año sea diferente:

  1. Crea una partida de verano dentro de tus gastos sin remordimientos. Decide ahora cuánto vas a gastar en vacaciones y ocio (por ejemplo, ese 20% de julio y agosto) y disfrútalo sin culpa... pero sin tocar el ahorro.

  2. Mantén la transferencia automática, aunque sea menor. Si en agosto no puedes ahorrar 200€, ahorra 100€. Lo importante no es la cantidad: es no romper el hábito.

  3. Aprovecha lo que el verano te ahorra. Menos calefacción, menos rutinas de oficina, quizá menos actividades de los peques... Redirige ese margen a tu cuenta de ahorro antes de que se evapore.

  4. Ponle nombre a tu ahorro. "Reforma", "Piso en propiedad", "Mi libertad financiera". Cuando el ahorro tiene un propósito, cuesta mucho menos protegerlo entre chiringuito y chiringuito.

El objetivo no es un verano de privaciones. Es llegar a septiembre con tu ahorro intacto y la sensación de que, por fin, tu dinero trabaja para ti.

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Acaban de subir los tipos. Esto es lo que significa para tu dinero.